Rickert, Heinrich. Teoría del significado. México, Centro de Estudios Filosóficos UNAM, 1960 [notas de estudio]
Rickert, Heinrich. Teoría de la definición. México: Centro de Estudios Filosóficos – UNAM, 1960
[14] … la tarea de la definición consiste, —según Aristóteles— en concluir la investigación y en fijar de modo definitivo la “esencia” del correspondiente objeto de investigación. […] Dice Aristóteles: la definición es el concepto que nos indica la esencia.” Su tarea es pues esta: debe ofrecer el conocimiento de la “esencia” de una cosa, es decir, debe determinar el concepto general intemporalmente válido cuya expresión particular constituye la cosa individual del mundo sensible.
[15] La definición consta del género y la diferencia. El género indica justamente la “esencia” y, por lo tanto, a él debemos subordinar el objeto por definir para conocer su naturaleza y su esencia. La adición de la diferencia sirve para designar el modo particular en que se presenta fenoménicamente la esencia.
[15) Para Ueberweg, la definición es “la expresión de la esencia del objeto del concepto”, en cuanto indica “todos los elementos esenciales contenidos en el objeto del concepto, o todas sus notas esenciales.” Los elementos necesarios contenidos en el objeto son por un lado tales que el concepto definitorio se distingue de los conceptos del mismo orden y de orden superior; por otro lado, son tales que, gracias a ellos, el concepto definitorio se distingue de los conceptos del mismo orden y de orden superior.
[16] Las notas esenciales —dice Ueberweg— “son aquellas a) que contienen el fundamento común y permanente de una multiplicidad, y b) de las cuales depende la consistencia del objeto y del valor, así como la significación que le corresponde, en la serie ordenada de objetos, como medio para otro conocimiento, en sí, o como un fin propio”
[16] Según Sigwart, la definición es “un juicio en el que se indica la significación de una palabra que designa un concepto”; la determinación del género próximo y la diferencia específica tiene la tarea de indicar al concepto su lugar en el sistema ordenado de conceptos. [17] Para Sigwart la definición no es más que un medio para traducir o fijar los pensamientos mediante el lenguaje.
[17] Dice Lotze que “los nombres pueden expresarse o traducirse; sólo podemos definir empero su contenido, es decir: nuestra representación de lo que deben designar”
[19] En la mayoría de los casos, el hombre no piensa sólo para sí mismo; también se esfuerza por comunicar a los demás los resultados que ha encontrado, y para eso no tiene otro medio que el lenguaje. El pensamiento que le parece correcto o verdadero sólo está disponible para la ciencia cuando ha recibido una expresión comprensible por medio de palabras. […] La búsqueda de la verdad y su formulación verbal para comunicarla a los demás fallan a menudo su meta.
[21] El hombre no conoce las cosas tal como son, sino tal como le aparecen; tal como se le presentan a él en cuanto individuo. Un saber objetivo es pues imposible; sólo hay opinión subjetiva. […] Si sólo hay opinión, no hay diferencia alguna entre verdad y error, y las afirmaciones contradictorias están igualmente justificadas.
[22] […] designar con la misma palabra conceptos distintos. Sócrates exigía de quienquiera que disputara con él que determinara con precisión os conceptos que deberían estar ligados a las palabras utilizadas. Reconoció que sólo podíamos llegar a dilucidar con certeza algo, si los conceptos usados en la investigación eran conceptos determinados y comunes. Así la definición era para Sócrates el medio de crear conceptos determinados y designados de manera inequívoca.
[23] Sócrates, a través de la maraña del lenguaje y de la equivocidad de las palabras, trató de llegar a conceptos determinados; para esto era menester partir siempre del nombre en sus investigaciones y enlazarle la definición del concepto.
[27] En la comunicación de pensamientos, las palabras empleadas en el lenguaje no significan siempre lo mismo para el comunicante que para quien recibe la comunicación.
[28] Por un lado hay palabras y oraciones que comprendemos, por el otro las hay que nos son incomprensibles. La distinción estriba en que muchas palabras u oraciones tienen una significación o un sentido, mientras que para otras no es el caso [porque pueden tener dos significados o dos sentidos distintos]. Así pues, por más estrechamente ligadas que estén las palabras y sus significaciones, pueden separarse conceptualmente; más aún, tienen que ser diferentes unas de otras, precisamente para poder decir que están ligadas unas con otras. El puro hablar carece de sentido o significación y, por lo tanto, de pensamiento. El pensamiento, por su propia esencia, no se encuentra en el campo de las palabras y de las oraciones, sino en el de las significaciones y formaciones de sentido.
[29] En la definición formulada verbalmente, quienquiera que exprese una oración tiene la pretensión de ser comprendido, es decir, deseará que quien oiga o lea su oración enlace con las palabras empleadas en ella las mismas significaciones o conceptos que él. Mientras se trate de significaciones simples, es decir, no analizables en otras, o bien presupondrá que se conocen las palabras y lo que designan, o bien estará en situación de señalar los objetos que mienta con las palabras o, al menos, de lograr que de algún modo su oyente experimente directamente en sí mismo lo que él quiere decir. Pero en el caso de que una palabra designe un concepto compuesto, la situación es otra. Puede dividir ese concepto en significaciones simples o en otros conceptos compuestos, e indicar entonces que el nombre utilizado debe designar el concepto compuesto de tales o cuales significaciones o compuestos, los cuales supone conocidos tanto en su contenido tanto como en su designación; o bien, en caso de que los conceptos utilizados tampoco se designen verbalmente de modo inequívoco, puede dividirlos de nueva cuenta y proseguir así hasta resolver por fin todo el concepto en significaciones verbales simples. […] Si efectúa esa operación completamente, estará seguro de que su oyente pensará con las palabras utilizadas lo mismo (ídem) que él mismo (ipse) haya pensado con ellas.
[31] [En lógica] Al definir, sólo se trata de suscitar en otro hombre, nombrando un nombre, las significaciones que yo ya tengo y deseo que él también tenga. Mi voluntad es lo único que determina las significaciones que el otro debe pensar; yo sólo puedo querer que él piense las mismas significaciones que constituyen los elementos de mi concepto; sólo puedo querer que las piense todas; de lo contrario no tendría mi concepto completo. Lo que yo haya incluido en mi concepto tengo que designarlo también con palabras que el otro comprenda; y todos sus elementos son esenciales, pues si fueran inesenciales no los hubiera incluido en mi concepto y, naturalmente, mucho menos los hubiera designado con un nombre en mi definición
[35] Por definición podemos entender en un caso el acto de definir y en otro el producto de ese acto de definición.
[36] Se ha sostenido que no puede haber representaciones generales; que toda representación sería individual. [Las representaciones generales caracterizarían un conjunto de cosas por su esencia. Todas esas representaciones serían idénticas. No todos nos figuramos la misma representación sobre una cosa, por lo que sólo existen las representaciones individuales.] Una palabra puede tener varias significaciones; de modo que pensemos ora en esta, ora en aquella. Entonces lo que pensemos con ellas será, en gran medida, indeterminado; podremos decir que con los nombres estaría ligado un contenido significativo indeterminado, que utilizamos para designar las cosas, o bien que las palabras tendrían “significaciones indeterminadas”. Debido a esta indeterminación, el hombre no científico y el científico divergirían fuertemente entre sí acerca de la comprensión de muchas cosas bajo representaciones generales.
II. Notas esenciales y notas inesenciales
[39] [La lógica distingue entre ciencias analíticas y sintéticas. Las unas derivan su nombre de la circunstancia de que en ellas el trabajo científico comienza con un análisis. La ciencia sintética produce su propio material. Comienza con una síntesis de los elementos; conceptos de objetos, en los que se encuentran los elementos como notas.]
[39] Las representaciones generales abarcan una multiplicidad de objetos y ya está presentes antes de empezar a pensar científicamente. En caso de ser divisibles, se componen de significaciones verbales elementales, es decir, contienen ya algunas síntesis de elementos surgidas espontáneamente; estos elementos son notas de los objetos que comprenden las significaciones verbales.
[40] Las ciencias analíticas forman conceptos determinados a partir de significaciones verbales o “representaciones” generales. A este proceso se le llama también abstracción, porque hace abstracción de las notas de la cosa que se encuentren, como notas individuales, en objetos singulares. En cambio, las notas comunes a todos los objetos se componen para formar un concepto, como elementos del contenido significativo por establecer y por ligarse con una palabra. A los elementos individuales también se les denomina notas contingentes o inesenciales. En cambio, los elementos con que se forma el concepto, y que han de estar indicados en su definición verbalmente formulada, se llaman notas esenciales
[40] ¿Cómo tiene que elaborar la definición las significaciones verbales o “generales”? La definición tiene que determinar las notas esenciales de los objetos y formar con ellas el concepto
[41] Si queremos saber en qué consiste propiamente la tarea de la definición y cómo ha de formar el concepto, no podremos contentarnos con la respuesta corriente, que nada dice, de que la definición ha de indicar las notas esenciales del objeto. Tenemos que investigar, más bien, qué notas debe tener un concepto científico y por qué nos parecen esenciales, sin que el pensamiento tome por pauta los designado por el lenguaje, o presuponga el concepto que sólo ahora debe formar.
[42] Cada ciencia tiene, más bien sus propios métodos, que ella misma crea y deben estar adecuados a sus fines y propósitos. Por consiguiente, los métodos de las ciencias particulares sólo han de concebirse a partir de sus fines específicos. Así pues, para comprender lo que sean las notas esenciales e inesenciales debemos considerar cada ciencia particular por sí misma.
Definiciones jurídicas
[43] Las proposiciones jurídicas contienen siempre u “juicio hipotético”. Si alguien ha hecho esto y aquello, debe suceder esto y esto otro. Se trata siempre de un supuesto y de una consecuencia que quiere el legislador se encuentre ligada al supuesto. Y para que se cumpla esa voluntad del legislador, resulta obviamente necesario definir con precisión y finura los conceptos utilizados en las proposiciones jurídicas.
[44] Los conceptos utilizados en las proposiciones jurídicas tienen que estar compuestos de elementos o notas tales que cualquier fenómeno, al cual quiera ligar el legislador una consecuencia determinada, pueda ser comprendido con certeza bajo el concepto que forma parte de la proposición jurídica correspondiente. Pero mientras el supuesto del juicio jurídico hipotético sólo sea una significación verbal general indeterminada, siempre podrá discutirse si comprende un fenómeno de la realidad y si, por tanto, debe ligársele la consecuencia que desea el legislador. En cambio, si sus notas están fijadas con precisión en un concepto, sólo será menester ligar la consecuencia correspondiente a cualquier circunstancia que muestre as mismas notas que el concepto empleado en la proposición jurídica. […] Por lo tanto, llamamos notas esenciales, en un concepto jurídico, a las que contribuyen a que se siga la voluntad del legislador o a que “se realice el derecho”
[44] Las proposiciones jurídicas que contienen la voluntad del legislador deben constar pues de conceptos que puedan ser referidos de modo inequívoco l proceso de la realidad.
[47] [En las definiciones jurídicas] para poder distinguir las notas esenciales de las inesenciales, es menester determinado fin; la proposición de que la definición ha de indicar las notas esenciales del objeto ha cobrado, para nosotros, un sentido claro en relación a la jurisprudencia.
[47] Las notas esenciales no pueden distinguirse de las inesenciales por medio de reflexiones puramente lógicas, sin ayuda de un punto de vista material. [Así también] en las otras ciencias llamadas analíticas es imposible formar conceptos sin un punto de vista semejante, y que, de hecho, nadie puede tratar de “realizar” una ciencia sin basarse en una idea”.
Definiciones de la ciencia natural
[48] Lo que para la jurisprudencia era el fin del derecho, para la ciencia natural es o bien una mera clasificación de sus objetos que tratará en lo posible de no ser arbitraria, o bien una teoría compuesta de juicios generales, bajo la forma de una “hipótesis” científica.
[48] Pero si la ciencia natural cree poder arreglárselas sin hipótesis alguna, es decir, si cree prescindir de supuestos generales que contengan algo más que hechos, se engaña a sí misma. Los fenómenos sensibles singulares que debemos comprender bajo conceptos, en cuanto intuiciones individuales son de una multiplicidad incalculable; harían mofa, por tanto, de cualquier elaboración científica, si no pudieran clasificarse y simplificarse, de modo que la elaboración científica tomara en cuenta este fenómeno por esencial y dejara de lado aquel otro por inesencial. Pero semejante clasificación conceptual requiere necesariamente de un principio director general
[50] En la ciencia natural siempre se trataría de lo mismo: señalar el punto de vista director en un campo particular de investigación u ver luego cómo en los conceptos de la ciencia respectiva, queda incluido en el objeto lo que resulta esencial para ese punto de vista director. Sin un principio de selección, la separación entre lo esencial y lo inesencial pierde su sentido, y sin esa separación no hay ciencia.
[51] Las reflexiones que hemos efectuado hasta ahora han mostrado que sólo el punto de vista director de una ciencia particular puede ser el criterio decisivo para determinar las notas del material empírico que deban incluirse en un concepto científico. Hemos logrado así una determinación de las notas esenciales libre de cualquier supuesto metafísico; esta sólo se apoya en el hecho, o digamos, en la hipótesis, de que hasta ahora no se ha descubierto un método universal para la comprensión científica del mundo en su totalidad. De esta idea se sigue cierta relatividad en la formación de los conceptos de las ciencias naturales; el aumento de nuevo material empírico puede alterar el concepto; también los puntos de vista directores cambian en las ciencias particulares
Definiciones matemáticas
[52] Las definiciones matemáticas no se distinguirían en nada, entonces, de las definiciones de las ciencias naturales obtenidas por inducción. En cambio, si suponemos que la matemática no forma sus conceptos por abstracción sino por construcción resultará claro que no puede haber una distinción entre notas esenciales e inesenciales de los objetos, en el significado de esas palabras considerado hasta ahora.
[53] Los conceptos matemáticos no se refieren, como los de las ciencias naturales a objetos sensibles reales, de cuya incalculable multiplicidad haya que separar determinadas notas como esenciales; valen para un ser “ideal”, en el que todo es igualmente esencial, o falta la distinción entre lo esencial y lo inesencial. Por lo tanto, un concepto matemático nunca puede ser formado de tal modo que contenga notas inesenciales de los objetos que comprende.
[53] Aquí, en la teoría de las notas esenciales, sólo se trataba de dejar sentado que hay una especie de formación conceptual que podemos denominar una construcción libre mediante síntesis de elementos conceptuales; a esta no precede análisis alguno que separe las notas esenciales a la formación del concepto, entre una multiplicidad de notas parcialmente inesenciales.
III. DEFINICIÓN Y CONCEPTO
[55] Puesto que en la definición, por cuanto es formación de un concepto, se trata siempre de la composición de varias notas, la génesis de la definición no puede llamarse “analítica”, en sentido estricto. La distinción se basa más bien en que el trabajo preparatorio a la formación del concepto en un caso ha obtenido el material por un análisis de sus elementos y ha logrado excluir las notas inesenciales a partir de representaciones generales. […] La definición, al formar el concepto representa siempre una síntesis.
[56] La definición se nos ha mostrado hasta ahora como la síntesis en conceptos de las notas esenciales de los objetos. Estos conceptos debían servir de sujetos o predicados en los juicios cuyo sistema constituye lo que llamamos ciencia. Una ciencia no surge de golpe, sino a través de una elaboración progresiva de la experiencia o mediante una construcción de conceptos. Cada concepto forma uno de los elementos con que se construye el sistema. En él está cristalizado, al mismo tiempo, un resultado del trabajo científico.
[56] Lo mejor es llamar “definición analítica” al acto de pensamiento que divide el concepto en sus elementos, con ese fin, para distinguirla de la anterior formación del concepto, la definición sintética
[57] Las expresiones “definición analítica” y “definición sintética” se refieren a dos actos de formación y división del concepto, que se efectúan por igual en ambas especies de ciencias. Hay que separar con precisión entre sí estos dos actos de pensamiento; por eso empleamos nosotros dos términos específicos para los dos procesos, uno de los cuales expresa una síntesis conceptual de las notas esenciales del objeto, el otro un análisis del concepto en sus notas. Una definición analítica sólo puede efectuarse si le precede una definición sintética; por lo tanto, la definición analítica implica la sintética y, por fin, podemos hablar de definición sin agregarle ningún adjetivo para designar el acto de pensamiento en su conjunto, que comprende tanto la síntesis como el análisis.
Concepto y juicio
[58] El lenguaje emplea también la palabra definición para designar el producto que se origina en el acto de definir. La definición en este segundo sentido es totalmente idéntica al concepto.
[58] Aquí por “juicio” debemos entender toda la formación de pensamiento correspondiente a la oración expresada o por ella mentada, a diferencia de la significación de la palabra singular, que sólo representa una parte del contenido lógico. En la mayoría de los casos y en sentido estricto, deberíamos llamar un “complejo de juicios” a la definición que enumera varias notas; pues la indicación de cada nota es siempre un juicio, y en la definición se trata de un complejo de “juicios analíticos” que destacan expresamente todo lo que antes estaba pensado en el concepto. La definición analítica, por lo tanto, transforma el concepto en un juicio o en una serie de juicios, cuyo sujeto representa en cada caso el concepto por analizar y cuyo predicado representa las notas que la definición sintética haya incluido previamente en él como notas esenciales.[59] La síntesis de elementos no puede efectuarse de ninguna otra manera que por medio de juicios. así pues la definición sintética que compone las notas se nos aparece como el acto de pensamiento que la definición analítica sólo utiliza para invertirlo, para invertir el concepto en sus juicios; en consecuencia podemos designar la definición sintética: el tránsito del juicio al concepto y, a la inversa, la definición analítica, que separa de nuevo las notas: el tránsito del concepto al juicio
[59] Ahora sabemos que el ideal lógico de nuestro conocimiento consiste en un sistema completo de juicios cuyos sujetos y predicados son conceptos constantes, esto es, conceptos definidos.
[60] Si juzgar parece ser la función fundamental de nuestro pensamiento con la que captamos la verdad, los conceptos no son nada más que el punto de paso de juicios que se entrecruzan. El pensamiento vivo no puede, en verdad, permanecer ni un momento en un concepto. Sólo puede formarlo juzgando, para de inmediato dividirlo de nuevo. El concepto no es por lo tanto en su contenido lógico, algo distinto de los juicios que lo forman. Cuando más, representa el punto ideal en que se anudan los juicios singulares. Si hacemos abstracción de los jiicios, no queda más que el pensamiento de pensar los juicios reunidos en una unidad. Mas este postulado de pensar el concepto como unidad, no puede cumplirlo el pensamiento humano.
[61] Si bien tal vez se conceda que la definición como producto solamente puede distinguirse del acto de definición en que aquella trata de comprender los juicios en una unidad, sin embargo se verá en el concepto mismo algo diferente del juicio.
[62] En la representación no se determina cuáles sean las propiedades que importan; hoy pienso en otras distintas que mañana; en el concepto, en cambio, las notas están fijadas, una vez por todas, como elementos esenciales de la cosa.
[63] Debemos liberarnos completamente de la opinión de que de que la imagen intuitiva sensible representada tenga algo que ver con el concepto; debemos percatarnos de que sólo concebimos efectivamente una cosacuando podemos prescindir de la intuición sensible.
[64] No es nuestra tarea dar una teoría acabada del concepto. Sólo debíamos mostrar que se comprende falsamente el concepto si en su lugar se coloca un esquema intuitivo o un esbozo imaginativo.
[64] El remanente que parece tener el concepto respecto de la definición, en la mayoría de los casos, es la imagen intuitiva sensible a la que nos referimos en los ejemplos usuales de la lógica, pero esta es completamente inesencial y, por tanto, nada tiene que ver con el concepto mismo.
[64] Los conceptos pueden traducirse en juicios de modo tan completo que nada quedaría sin traducir, salvo el pensamiento de que esos juicios deben de formar una unidad.
[65] El contenido esencial del concepto no consiste en las imágenes intuitivas que facilmente acuden al comprender la significación verbal, sino que ha de hallarse en las relaciones que —según pensamos— existen entre las intuiciones; o —para emplear las expresiones usuales— que en el concepto no se trata de "representaciones" sino de "relaciones entre representaciones".
[67] El concepto en la medida que es definido consta de juicios.
El concepto y la palabra
[68] ¿Qué significación tiene el concepto para nuestro conocimiento? Sería imposible para nosotros un pensamiento conceptual si no se añadiera a los juicios concebidos como fijos el elemento del lenguaje.
[69] La unidad del pensamiento, que considermos tarea irresoluble, se traduce por la unidad de la palabra. De hecho, nunca podríamos llegar a un penswamiento conceptual tan complicado, si no estuviera a nuestra disposición el lenguaje para designar con una palabra los conceptos de juicios que nunca podemos aprender como unidades; esa palabra toma el lugar del concepto, se asocia al cabo indisolublemente con los juicios pensados como fijos y puede ser utilizada entonces como un elemento del proceso de pensamiento. Con ayuda de las palabras podemos fácilmente utilizar de nuevo los resultados de la investigación científica reuidos en un concepto, pues podemos formar nuevos juicios mediante síntesis de las significaciones implicadas en él; por fin, podemos sentar todo un sistema de juicios cuyos sujetos y predicados son complejos de juicios, y cuya necesidad resulta por sí misma, tan pronto resolvemos el complejo en sus juicios singulares, es decir, tan pronto definimos los conceptos y dejamos que se destaquen así las relaciones en que se encuentran respecto de otros conceptos o complejos de juicios.
[69] Sólo la palabra forma la unidad y engaña acerca del hecho de que, prescindiendo del lenguaje, sólo hay juicios, los cuales, al formularse expresamente, tienen que recibir la forma de oraciones.
[69] Si se pregunta por lo que en la realidad corresponde propiamente al concepto general, nada general encontramos en ella (en la palabra), pues todo lo real es individual. Entonces se busca en una [70] palabra la esencia de una cosa que el concepti debe expresar, y se piensa que lo general no es más que un complejo de sonidos. Nosotros vemos en cambio que la palabra sólo es un expediente para utilizar, en el proceso de pensamiento, un complejo de juicios como algo unitario, permanente; también vemos que lo general consta del contenido de los juicios.
[70] La definición analítica es el juicio que extrae de nuevo del concepto los resultados del pensamiento incluidos en él.; ahora comprendemos que, en la oración que formula verbalmente ese juicio, el sujeto gramatical será siempre la palabra que forma la unidad que substituye a los juicios concebidos como fijos. En ese sentido es cierto que en una definición se trata de definir la palabra. Pero sólo en ese sentido es cierto. En efecto, la palabra sólo se ha introducido aquí como un expedienteexterno y podría sustituirse por cualquier otra cosa. Lo esencial lógicamente no es la explicación verbal sino el análisis de su significación consistente en juicios, es decir, la determinación del concepto.
[70] El sentido lógico de la proposición que define es más bien tal, que por un lado debemos pensar la significación de la palabra en cuanto unidad del concepto, por el otro la misma significación en cuanto dividida en sus elementos. Sobre este supuesto, y solamente sobre él, es cierto también que toda definición formulada verbakmente debe poder invertirse; su sujeto designa el mismo contenido de su pensamiento que su predicado, sólo que en forma distinta; y es indiferente que ese contenido de pensamiento aparezca en una u otra forma, como sujeto o como predicado. En cualquiera de los casos, hay juicios: en un caso pensados como juicios en el concepto, en el otro expresamente formulados y enumerados.
GENUS PROXIMUM Y DIFFERENTIA SPECIFICA
[73] Al definir no procedemos indicando todos los juicios pensados en un concepto, uno por uno, sino que nombramos otro concepto con ayuda de una palabra y entonces le añadimos uno u otro juicios. [...] Doquiera se tratara de la formulación verbal de un pensamiento [tenemos que] proceder, hasta donde sea posible, con arreglo a un fin, es decir, escoger el concepto indicado primero a modo que contenga la mayor cantidad de juicios del concepto por definir, para necesitar enumerar la menor cantidad de juicios posible por separado.
[74] La palabra esencia tiene una significación múltiple. En caso de significar como en Aristóteles el fundamento único de las cosas, o como en Hegel el ser absoluto frente a la existencia meramente dada de las cosas, la metodología nada tiene que ver con ella.
[75] Para Aristóteles el genos (género) era la expresión de la forma pura, que siempre es y se aparece fenoménicamente en las cosas individuales y transitorias; para nosotros, el género es la expresión de la ley válida intemporalmente, que siempre encontramos de nuevo en los fenómenos cambiantes. Si el concepto consta de juicios que contienen una ley, de hecho procura el mayor conocimiento acerca de la esencia de las cisas al que podamos aspirar dentro de las ciencias empíricas.
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